Libérate, vale la pena hacerlo.
Te rogue tanto para que vuelvas, te lo suplique de mil maneras, pero al final del dia, cuando al fin volviste, ya no siento esa emoción que embargaba mi pecho, mis manos ya no temblaban y mis labios no deseaban tus besos, mi obsesión por ti se ha desvanecido, o tal vez solo se apagó la llama de fuego ardiente que recorria mi cuerpo cuando estabas conmigo, después de todo me duele pero ya no me aflige, me liberé de tu amor, me liberé de mi misma, y ahora puedo decir con certeza que ya te olvidé, adiós mi primer agridulce amor...